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Inicio Especialidades Cirugía refractiva
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Para tener una visión nítida es necesario que la córnea (la lente transparente más anterior del ojo) y el cristalino (lente situada detrás de la pupila) hagan que los rayos de luz incidan en la retina, situada en la parte más posterior del globo ocular.
La retina recibe las formas y los colores de los objetos, transmitiendo esta información al cerebro a través del nervio óptico.
La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son causados por diferencias en la longitud o en la forma del ojo.
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La presbicia (o vista cansada), en cambio, se produce cuando el cristalino, a causa de la edad, pierde capacidad para enfocar los objetos cercanos.
Todas estas condiciones se denominan «errores refractivos» porque los ojos afectados no pueden enfocar correctamente los objetos sobre la retina.
Los síntomas principales de los errores refractivos son la visión borrosa, el picor, la sensación de tensión en los ojos y el dolor de cabeza, provocado por un sobreesfuerzo visual continuado.
Estos síntomas suelen desaparecer al corregir el defecto, ya sea con gafas, con lentes de contacto o con cirugía. |
Tratamiento de los defectos refractivos |
Para tratar estos defectos refractivos tenemos varias soluciones: |
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Las gafas (de cerca, de lejos, bifocales, progresivas, con filtros solares...) son el tratamiento inicial y el más frecuente. No suelen suponer ningún problema de adaptación si ésta se realiza correctamente. Otro tema esel rechazo por motivos estéticos. |
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Las lentes de contacto pueden ser duras, rígidas permeables al gas o blandas. Las lentes duras se utilizan actualmente muy poco. Las lentes rígidas permeables al gas son, en general, las menos perjudiciales para el ojo, ya que son las más permeables al oxígeno y pueden corregir astigmatismos mejor que las blandas. Las lentes blandas, más confortables que las anteriores, pueden presentar ocasionalmente intolerancias después de un tiempo variable de utilización. Las lentes de contacto no solamente son útiles desde el punto de vista estético, sino que permiten una mejor calidad visual que las gafas, permitiendo además una visión lateral tan buena como la frontal. |
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La tercera alternativa es la cirugía. Muchas personas con defectos de refracción no desean tener que depender de las gafas para realizar cualquier actividad. |
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Las lentes de contacto no suponen una solución para todos ellos.
Circunstancias especiales (bomberos, policía...) así como la actividad individual o deportiva y la intolerancia física o psíquica a las lentes de contacto hacen pensar en una intervención quirúrgica. No todos los problemas refractivos y no todas las personas pueden ser candidatos a este tipo de cirugía, ya que los ojos deben cumplir una serie de condiciones y es necesario tener más de 18 años y no haber cambiado la graduación durante el último año.
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El especialista en cirugía refractiva, después de una minuciosa exploración (topografía corneal, paquimetría…), será el que finalmente decidirá si la cirugía es aconsejable y qué tipo de intervención es posible.
El objetivo básico de esta cirugía es la eliminación de la dependencia continuada de las gafas o lentes de contacto, lo que se consigue en la mayoría de los casos. Un porcentaje pequeño de pacientes puede necesitar aún un uso puntual de las gafas (por ejemplo para conducir por la noche).
Los procedimientos que utilizamos actualmente, según el caso a tratar son: queratomileusis in situ asistida con el láser (LASIK), queratectomía fotorefractiva (PRK), lentes fáquicas (ICL) y extracción del cristalino transparente combinada con una lente intraocular difractiva. |
LASIK y PRK |
El objetivo común de estas dos técnicas es moldear la superficie corneal anterior con el láser excimer, de manera que se corrija el defecto refractivo del ojo tratado.
Si tratamos un ojo miope nuestro objetivo es aplanar la zona central en función del número de dioptrías a corregir.
Si por el contrario tenemos que tratar un ojo hipermétrope lo que tendremos que conseguir es un aumento de la curvatura corneal. |
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La decisión de utilizar una técnica u otra, no sólo dependerá del defecto refractivo que vayamos a corregir (miopía, astigmatismo o hipermetropía), sino también de otros factores particulares como la edad, la profesión, la actividad deportiva y la exploración oftalmológica de ambos ojos.
En principio, nuestra técnica quirúrgica de elección es la queratomileusis in situ asistida con el láser, también conocida como LASIK ya que la recuperación es más rápida y el postoperatorio es menos molesto.
El LASIK se realiza bajo anestesia tópica (colirio anestésico) y, por supuesto, no requiere ingreso hospitalario, ya que se realiza de forma ambulatoria.
Esta cirugía tiene una duración aproximada de 10-15 minutos, siendo prácticamente indolora (se puede notar cierta presión ocular al inicio de la intervención).
En el LASIK se talla una làmina muy delgada de la córnea anterior (“flap”) que es levantada para que el láser pueda actuar en capas más profundas.
Después del tratamiento con láser el “flap” se coloca en su posición original, permitiendo una recuperación rápida e indolora.
En los casos en que esté indicada una PRK (córneas delgadas, alteraciones de la superficie corneal...) el láser actúa directamente sobre la superficie corneal.
En este caso será necesario colocar una lente de contacto durante unos días, hasta que se regenere la superficie corneal. |
Lentes fáquicas |
Algunos pacientes no cumplen los requisitos para ser tratados con láser (córneas demasiado delgadas o irregulares, ojos gandules).
En estos casos y si hay suficiente espacio dentro del ojo (determinado por biometría) se puede colocar una lente intraocular entre el iris y al cristalino.
A diferencia de las técnicas con láser, en este tipo de intervenciones deberemos abrir el ojo por una pequeña incisión de 3 mm (cirugía intraocular).
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Extracción del cristalino transparente |
Otro tipo de pacientes tampoco son buenos candidatos a cirugía con láser; por ejemplo los pacientes de más de 50 años o los que presentan cierto grado de opacificación del cristalino, es decir los que están empezando a desarrollar una catarata.
Nuestro objetivo es entonces sustituir el cristalino por una lente intraocular con el grado exacto de dioptrías que precise cada paciente.
Si la lente que implantamos es difractiva el paciente podrá ver, sin gafas, de cerca y de lejos. La cirugía intraocular (lentes fáquícas y extracción del cristalino transparente) se realiza también de forma ambulatoria (sin ingreso hospitalario), bajo anestesia tópica.
En cualquier caso, estaremos encantados de explicarles las posibilidades de tratamiento de su defecto refractivo, así como los detalles específicos de cada técnica quirúrgica, y los riesgos de las mismas en su propio caso. |
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